Desgaste profesional, Síndrome del “Burn Out”.





5:45 de la mañana. Suena la alarma y comienza un nuevo día. Comienza una carrera contra el tiempo: Levantar a los niños; preparar mochilas que no prepararon la noche anterior; uniformarlos; darles de desayunar, prepararles su “lunch” y bañarse para que no se haga tarde para el trabajo; vestirse como pueda y llevarse algo para comer en el carro y acarrear a los hijos para que terminen su desayuno; meterlos al carro para llevarlos a la escuela. Dejar a los chicos, salir rumbo al trabajo, lidiar con el tráfico de las mañanas, llegar tarde al trabajo aún saliendo a tiempo, a causa de un choque en el camino; la directora molesta por la hora que llegas, entrar a juntas, sacar pendientes atrasados que por la mala organización laboral, no salieron a tiempo y se juntan con las prioridades del día. No tener tiempo para comer, y solo pedir algo de comer en el lugar de trabajo,mientras se termina de redactar el reporte que solicitaron. Llamarle a un familiar porque no alcanza a ir por los hijos al colegio, y a pesar de haberse quedado sin comer, tener que salir tarde porque a última hora, a su jefa se le ocurrió pedir un favor personal de algo que no le dió tiempo de terminar a ella. Salir una hora más tarde (que no pagan) y llegar corriendo a revisar tareas de los hijos; darles de cenar, bañarlos y prepararlos para dormir. Sacar un pendiente extra que no se terminó en el trabajo en lo que medio se puede cenar algo antes de acostarse y darse cuenta que es la 1:30 y apenas irse a dormir para mañana seguir con la misma rutina, así puede ser por años…


¿Cómo te sentiste al leer esta historia?

Cuántas historias así hemos vivido, escuchado, presenciado y la vida sigue a su paso acelerado. "Quejarse del estrés y de la sobrecarga en la vida cotidiana y en la profesión a estas alturas resulta de buen tono", afirman los periodistas especializados Sabine Hocking y Jens Findeisen. El estado de emergencia se convierte entonces en un estado permanente. Desde el punto de vista psicológico las formas enfermizas de trabajo son desviaciones del comportamiento normal, es decir, trastornos de conducta.

Por lo general, podemos reconocer estos trastornos con facilidad cuando dejan de respetarse las normas comunes de conducta: por ejemplo, cuando las personas dejan de cuidar su higiene, llenan su casa de basura, descuidan a los niños o dejan de ir a trabajar, sin embargo, cuando se manifiestan con el fenómeno contrario, la exageración en el respeto a estas normas, los trastornos de conducta nos resultan casi invisibles: quien se lava las manos diez veces al día, está limpiando su casa continuamente, mima en exceso a sus hijos o trabaja setenta horas a la semana es considerado, por desgracia, una persona limpia, cuidadosa, previsora o aplicada; en el fondo, sin embargo, también sufre un grave trastorno.

El síndrome de desgaste profesional o burnout es un estado de agotamiento mental, emocional y físico que se presenta como resultado de exigencias agobiantes, estrés crónico o insatisfacción laboral. Aunque esta no es una enfermedad en sí misma, se reconoce como el detonante de otros problemas de salud física y mental más graves. Cuando una persona presenta el síndrome de desgaste profesional, puede sentirse agotada todos los días, tener una actitud cínica, sentirse desmotivado e insatisfecho con su trabajo.

En la mayoría de los casos, el síndrome de desgaste profesional está relacionado con el trabajo, sin embargo, otros factores pueden contribuir con la situación, como tareas y actividades extralaborales exigentes, ciertos rasgos de personalidad (como el perfeccionismo) y un estilo de vida estresante. Este síndrome puede afectar a cualquier persona, pero usualmente tiende a afectar a aquellas que tienen trabajos que son físico o emocionalmente estresantes (por ejemplo, enfermeros, profesionales de medicina, policía, asistentes sociales, etc.) o a personas que están atravesando un momento estresante de la vida o están apoyando a un ser querido que está pasando por un momento estresante.

Puesto que el trabajo tiene un significado central en la sociedad del rendimiento, no hay casi nada que nos proteja de las formas enfermizas de trabajo. Es fácil ver que las pilas están gastadas.


Culturalmente, los medicamentos, el café, la coca cola, la nicotina y el alcohol son reconocidos estimulantes, pero incluso quien los consume en demasía y con otros objetivos pasa desapercibido. Incluso si cuentan con un entorno social intacto —aunque los candidatos a sufrir el síndrome del "desgaste profesional" a menudo no tienen tiempo para mantenerlo—, con frecuencia este trivializa o incluso alaba las formas nocivas de trabajo.

Es probable que aquellas personas para las que lo más importante es el dinero tengan éxito trabajando en exceso durante un tiempo y que, además, consigan elevar sus ingresos. Los símbolos de estatus proporcionan prestigio. Así pues, se dan todas las condiciones para sufrir estrés permanente. Solo hay un límite: la resistencia del organismo humano. Cuando el estrés se detiene, puede aparecer un estado especial de agotamiento, y este es también duradero. "Por desgaste profesional se entiende un agotamiento emocional, fisico y psíquico que se prolonga durante un largo espacio de tiempo (seis meses como mínimo)", señalan Findeisen y Hockling.

Cuando llega el "desgaste profesional'' la pila no solo está gastada sino que está rota y es imposible recargarla con los medios normales. Los estados de desgaste van a veces vinculados a la frustración, la desesperación, el aislamiento, la ansiedad y las depresiones. Después de unas vacaciones normales ese estado no se ha solucionado. Cuando en nuestra vida cotidiana utilizamos los términos "quemado" o "depresión" para designar una fatiga habitual los estamos trivializando.

Los síntomas del síndrome de desgaste profesional pueden ser tanto físicos como emocionales. Los síntomas físicos incluyen: dolor de cabeza o de espalda, trastornos del sueño, debilitamiento del sistema inmunológico, náuseas, tensión muscular y cansancio, trastornos del corazón o de la respiración, estrés pulso acelerado, alta presión sanguínea, úlceras de estómago, trastornos digestivos continuos, problemas sexuales, trastornos alimentarios o un consumo elevado del alcohol o las drogas.

Estas son señales inequívocas de agotamiento cuando no existen otras causas orgánicas. Desde el punto de vista emocional, las personas que tienen el síndrome de desgaste se sienten: irritables, tensas y desmotivadas. También pueden sentirse indiferentes (falta de interés en las cosas) mostrarse cínicas-con poco contacto social.

Las personas afectadas pueden perder la confianza en su trabajo, sentirse improductivas y sobrecargadas. El médico de cabecera tratará todos estos síntomas y conseguirá aliviarlos temporalmente. Sin embargo, de esta manera encubre la causa. "De este modo, la raíz del problema no puede, naturalmente, combatirse", advierten Findeisen y Hockling.


Al final se producen el colapso y la desesperación. El estadio final del desgaste profesional significa la incapacidad total laboral y vital. No aparecen ni la rabia ni la tristeza, únicamente una completa apatía emocional: ya no se siente ninguna emoción. "En esta fase, hay circunstancias en las que al afectado le amenaza el peligro de muerte. Es posible que se cometan actos suicidas", escribe Enzler Denzler. (La crisis económica ha llevado a los titulares los casos de suicidio de altos ejecutivos.) En esta fase, el desgaste apenas se distingue de las depresiones graves.

El colapso físico total y la estancia en una clínica son drásticos pero,con frecuencia, salvan la vida. El camino hacia la clínica es largo, el proceso de "quemarse" es pernicioso y suele durar años. "Con frecuencia resulta inevitable retirarse por incapacidad laboral, despido

o prejubilación", señala la psiquiatra Damar Ruhwandl. No es que haya que cargar la pila, sino que hay que repararla para que vuelva a funcionar. Para ello suelen necesitar muchos meses de medicación y de terapia psicológica. Tras un colapso hay que volver a aprender a vivir y luego, muy lentamente, a trabajar.

El diagnóstico de síndrome de desgaste profesional se hace en una consulta médica basándose en los síntomas, el estado emocional y los sentimientos de la persona hacia su trabajo y hacia otros compromisos personales. Recuperarse del desgaste profesional a menudo requiere tiempo y un buen apoyo. Una terapia psicológica puede ser útil para identificar las causas del estrés y encontrar estrategias para mejorarlas o evitarlas. Para recuperarse del agotamiento también es importante tomarse tiempo para descansar y energizarse fuera del trabajo haciendo actividades placenteras, buscando el apoyo de familiares y amigos, haciendo ejercicio, etc.

Síntomas del desgaste profesional:

Laboral
  • Baja realización
  • Baja concentración
  • Bajo rendimiento
  • Absentismo
  • Aburrimiento
  • Sentimientos negativos o cínicos
Psicológicos
  • Sensación de Fracaso
  • Baja Autoestima
  • Impaciencia
  • Irritabilidad
  • Comunicación deficiente
  • Disminución de las emociones
  • Falta de energía, desmotivación y/o agotamiento extremo
  • Depresión
  • Desesperanza y pérdida de perspectiva
Físicos
  • Agotamiento
  • Dolor de Cabeza
  • Hipertensión
  • Insomnio
  • Problemas estomacales e intestinales
  • Insomnio
  • Bajo rendimiento sexual
¿Qué se puede hacer?

Lo más importante es que te tomes un respiro, tener conciencia de lo que tu cuerpo está tratando de decirte. Sé consciente de que tiene solución y puedes trabajar junto con un profesional de la salud mental para tu proceso de recuperación. Toma vacaciones y date una pausa del trabajo. Es prioritario que evalúes tus valores y objetivos personales, a nadie le sirve tener mucho dinero si se lo va a gastar en recuperar la salud, pagando médicos y hospitalización, o en un caso muy extremo pero probable, los gastos de tu propio funeral. Es mejor invertir en tu bienestar, salud y familia.

Como empresa se puede recomendar:
  • Promover el trabajo en equipo si uno de los colaboradores presenta alguno de los síntomas para integrarlo.
  • Hacer posible que los colaboradores tomen vacaciones, por lo menos dos veces al año.
  • Identificar cuándo se está llenando de carga al colaborador. Distribuir equitativamente las tareas.
  • Bridar apoyo. Estar al pendiente de su estado de ánimo, recomendarle ejercicios de relajación, yoga, meditación, pilates o alguna actividad física para liberar el estrés.
  • Crear incentivos: bonos, premios, invitar a comer para platicar, reconocer el esfuerzo, motivarlos, etc.
  • Un programa de “wellness” corporativo

En psicotest, te ofrecemos dos productos que pueden medir el nivel de estrés en tu empresa y tomar acción para detener ese problema tan grave. Identifica los factores de riesgo psicosocial con la NOM-035-STPS y Clibori, ¿Quieres conocer las opiniones de tu personal para saber cómo apoyarlos? Un grato ambiente laboral es una exigencia hoy en día, los candidatos(as) prefieren empresas que se preocupen por el bienestar de su personal. Es importante reconocer y tratar tempranamente el síndrome de desgaste. Con orientación psicológica y apoyo, la mayoría de las personas comienzan a sentirse mejor y se recuperan rápidamente.

Berzbach, F. (2013). Psicología para creativos: Primeros Auxilios Para Conservar El Ingenio Y Sobrevivir En El Trabajo. (pp. 149–152). Editorial Gustavo Gili.

Findeisen, Jens y Hockling, Sabine, Burnout. Wege aus der krise, Cornelsen, Berlin, 2008. 

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