7 Formas en las que estás procrastinando y no lo sabías

Procrastinación



Procrastinar significa literalmente “posponer hasta mañana”, es muy interesante la confianza y convicción que tenemos de que el mañana estará a nuestra disposición, la rutina y la aparente repetición de los días nos ayudan a creer que tendremos otra oportunidad el día siguiente, hasta que no.


La realidad es que nunca sabemos cuando es la última vez que haremos algo o que tendremos la oportunidad de hacerlo, hay un tiempo definido y a veces, simplemente no hay marcha atrás, ya no podemos hacer esa llamada, mandar esa solicitud, hablar con esa persona o comenzar ese proyecto, a veces, simplemente, no tenemos otra oportunidad. Es por esto que uno de los mejores hábitos que podemos desarrollar es el de vivir en el presente y hacer lo que nos corresponde, ahora.


La procrastinación es la incapacidad de hacer lo que sabemos que tenemos que hacer, lo que es bueno para nosotros o para los demás. Aunque somos conscientes de que estamos evitando hacer algo importante y eso nos provoca ansiedad y culpabilidad, no es suficiente para que podamos poner manos a la obra.


En está gráfica cada cuadro representa una semana, este es el total promedio de semanas disponibles que tiene un hombre o mujer mexicanos viviendo 75 años. Los cuadros negros representan las semanas que ya vivió una persona de 28 años y las blancas representan las que le quedan disponibles. 
Fuente: INEGI.

Consecuencias a largo plazo de dejarlo todo para después:

  1. Laborales

  • Dificultad para comenzar o terminar tareas

  • Dejar trabajos o proyectos incompletos

  • Permitir fallas en tu servicio o producto

  • Trabajar en tareas urgentes y dejar de lado las importantes

  • No tener un plan

  • Perder oportunidades de crecimiento

  1. Sociales

  • Continuar en relaciones que ya no te hacen feliz

  • Evitar acercarte a las personas que amas 

  • Postergar momentos de cercanía con familiares y amigos 

  • Ser feliz solo los fines de semana o las vacaciones

  • Evitar confrontaciones necesarias

  1. Personales

  • Creer que serás feliz cuando tengas algo o seas alguien diferente

  • Vivir “apagando fuegos”

  • Sentimientos negativos persistentes, como culpa y vergüenza

  • Autoconfianza y autoconcepto negativos

  • Pensamientos irracionales

  • Problemas gastrointestinales y del sistema inmune


Somos seres humanos y nuestro ánimo y eficiencia tendrán altibajos, pues somos continuamente afectados por nuestro exterior, (por ejemplo el clima y cómo afecta este nuestras rutinas o nuestro humor, la discusión que tuvimos con esa persona importante esta mañana o hace años, que ninguno de tus candidatos llegara a entrevista, etc.) y por nuestro interior (si hemos tenido un sueño reparador, si estamos recibiendo suficientes nutrientes con nuestros alimentos o nuestro ciclo menstrual en el caso de las mujeres), sin embargo, si has tenido problemas postergando tareas por más de tres días seguidos, es conveniente que pongas atención, pues esto podría volverse en un desajuste de la conducta. 

“Me cuesta ponerme a hacer las cosas, sé que cuanto antes empiece antes terminaré, pero no encuentro ánimo ni motivación y termino por echarme para atrás. Lo peor es que actuar así me hace sentirme mal y todo empeora, el malestar crece”.


Contrario a lo que podría parecer, la procrastinación tiene poco que ver con la pereza o la mala gestión del tiempo, en realidad este comportamiento es el resultado de un mal manejo de las emociones. 



Las causas más comunes de la procrastinación:

  1. “No tengo claro qué es lo que tengo que hacer”. 

Se genera un pico de angustia o ansiedad imaginario, porque literalmente no sé por dónde empezar. Tenemos la impresión de estar frente a una tarea extraordinariamente compleja, que nos va a requerir mucho tiempo o esfuerzo. Es básicamente la negativa a enfrentar una situación que anticipamos como estresante. 


Por otro lado, está la postura del soñador, que se convence de que la tarea es extremadamente sencilla y que la terminará muy rápido, así que puede dejarla para después.

  • ¿Qué puedes hacer?

Divide grandes tareas en tareas más pequeñas, lo ideal es que ninguna pase de 45 min. la primera tarea podría ser, “Aclarar qué es lo que tengo que hacer y subdividirlo en tareas pequeñas”. Las listas de cosas por hacer, serán tus grandes aliados.

Ante los miedos y las dudas, toma decisiones. Equivócate rápido y corrige rápido.

  1. “No quiero hacerlo”. 

Aversión a la tarea. Simplemente, no nos gusta hacer esta tarea, nos parece sin significado, utilidad o carente de estímulo. Aplazamos tareas y responsabilidades por otras actividades que nos resulten más gratificantes, como revisar redes, investigar algo que nos interesa o prepararnos un café. Cuando tenemos que realizar una tarea desagradable, comienza una guerra entre nuestro sistema límbico (el centro del placer) y la corteza prefrontal (el centro de planeación). Si gana el sistema límbico, postergamos la tarea y la sustituimos por algo que nos genere dopamina, la hormona del placer, el problema es que nuestro cerebro se engancha y quiere más, haciéndonos perder el control. 

  • ¿Qué puedes hacer? 

La técnica de los 5 minutos, proponte realizar la tarea, solo por los próximos 5 minutos, una vez que comiences es muy fácil seguir. También puedes intentar una desintoxicación de dopamina para ayudar a la corteza prefrontal a tomar el control y a tu cerebro a ser más productivo. Si te interesa saber como se hace y conocer mi experiencia, puedes leerla al final de este artículo.


En empresas, la psicometría nos ayuda a saber si una persona realmente disfrutará realizando algún tipo de tareas o si solo está mintiendo para obtener el empleo en procesos de reclutamiento. Las pruebas de Comportamiento y Personalidad son ideales para este punto.


  1. “No me siento bien”. 

Cansancio o problemas de salud. No podemos descartar algún problema de salud, como el déficit de algún nutriente, hierro, magnesio o vitaminas del grupo B. Las alteraciones de la tiroides, o cualquier alteración hormonal, también pueden causar desánimo o falta de energía.


Ser neurodivergente y padecer Trastorno de Ansiedad Generalizada, Trastorno Obsesivo Compulsivo, TDAH, Depresión, etc. hace que el cerebro gaste mucha más energía provocando agotamiento mental.


Si eres exigente contigo mismo o te gusta mucho trabajar, tal vez tengas dificultades para identificar cuando te estás excediendo, pero tu cuerpo intentará comunicártelo resistiéndose a realizar la tarea.

  • ¿Qué puedes hacer?


Tal vez simplemente necesites descansar. Consulta a tu médico al menos una vez al año para tus estudios de rutina y descarta algún trastorno psiquiátrico consultando con un profesional de la salud mental. Nuestro cuerpo es nuestro vehículo, la máquina que nos permite hacer, su salud física y mental es primero.

  1. “Quiero adrenalina”.

Generador de crisis, para sí mismo o para otros. Si has vivido en el caos y te has acostumbrado a él, la tranquilidad y estabilidad pueden sentirse aburridas e incluso incómodas, el cerebro prefiere las cosas conocidas, aunque sean desagradables simplemente porque son conocidas. También es posible que tengas sentimientos negativos para con alguien y que la negativa a realizar la tarea sea una triangulación inconsciente, con la que esperas molestar, incomodar o causarle problemas indirectamente a la persona. 

  • ¿Qué puedes hacer?


Tienes dos opciones: Aprender a vivir y estar cómodo en la tranquilidad, pasando por un periodo de ajuste e incomodidad. O proporcionarle a tu cuerpo escenarios sanos donde pueda generar adrenalina; el deporte, las competencias o las artes marciales, pueden ser buenos catalizadores.

  1. “Estoy estresado”. 

Bloqueo por estrés. Puede ser miedo al futuro, incertidumbre, angustia o ansiedad por situaciones. Sientes que todo es urgente y todo es importante, entonces ¿qué podrías hacer primero? Paralizarte, claramente. Los elevados niveles de cortisol segregados en el cerebro cuando estamos estresados o ansiosos, simplemente impiden que podamos concentrarnos.

  • ¿Qué puedes hacer?


Si, yo también te voy a recomendar la meditación, la atención plena y los ejercicios de atención en la respiración. ¿Algo más práctico? Cuida de una mascota o dedica tiempo obligatorio a actividades que promuevan tu felicidad. 


Planifica tus tareas justo antes de terminar tu jornada y al día siguiente, solo intenta concentrarte en seguir la lista de cosas que tienes que hacer. Utiliza la Matriz de Eisenhower para priorizar.

 


  1. “Tengo miedo”. 

Miedo. Al fracaso o al éxito. Pensamientos irracionales. Disminuir el tiempo que tenemos para hacer una tarea, nos da un buen pretexto, si terminamos la tarea de forma mediocre, nos convencemos de que no es porque seamos incompetentes, sino porque no tuvimos suficiente tiempo. Autoboicot. Por otro lado, el no menos común, miedo al éxito, miedo a sobresalir, miedo a dejar de pertenecer a tus círculos, miedo al qué dirán.

  • ¿Qué puedes hacer?


En caso de que notes la imposibilidad de actuar, pregúntate ¿a qué le tengo miedo?, ¿qué es lo malo que puede pasarme a mí o a los demás si comienzo a hacer esto o si lo termino?, ¿qué pasaría si tuviera éxito en esto?, ¿pasaría algo malo?, ¿quienes se enojarían conmigo? Tenemos que entender que no somos nuestros propios enemigos, nuestro subconsciente en realidad está tratando de ayudarnos al evitar que comencemos o terminemos nuestra tarea, pues tiene miedo de que algo malo nos pase. Descubrir cuál es el miedo detrás de todo esto, puede ser revelador y realmente ayudar a ir en contra de los pensamientos irracionales. 


  1. “Creo que tiene que quedar perfecto”. 

Comenzaré cuando esté listo, lo terminaré cuando esté perfecto. Es nuestra autoexigencia la que nos paraliza, queremos entregar algo perfecto, incluso cuando es la primera vez que hacemos algo, queremos destacar, queremos ser buenos y obtener reconocimiento. Sin embargo, esto dificulta que comencemos con la tarea, pues tenemos la impresión de que aún no podemos comenzar, aún no contamos con toda la información que necesitamos, el presupuesto, el equipo, el tiempo, simplemente no estamos listos, ¿cierto?

  • ¿Qué puedes hacer?


Date permiso de bajar tus expectativas. Tal Ben-Shahar, el maestro de la felicidad en Harvard, escribió en su libro En búsqueda de la felicidad que podías permitirte pasar de perfeccionista a optimalista, no es necesario hacer las cosas perfectamente al 100%, el 80% es suficiente. 

5 Tips adicionales:

  1. Acepta que estás procrastinando.

  2. Busca una app para organizar tu tiempo y productividad, también hay para meditar. 👀

  3. Ponte metas realistas, la forma más rápida de fallar es marcar objetivos incumplibles. 

  4. Evita las distracciones, busca espacios silenciosos o pon ruido gris o blanco de fondo si estás en un entorno muy ruidoso, videos con sonidos del mar o el bosque también ayudan. Celular lejos o en modo avión.

  5. Date una recompensa, cambiar de hábitos es todo un reto, celebra tus pequeños avances, diciéndote palabras de aliento, contándole a tus seres queridos como vas o regalándote algo rico.



Si la procrastinación se ha vuelto parte de tu día a día en diferentes ámbitos de tu vida, tal vez sea necesario apoyarte con un psicólogo, que te ayude a descubrir las causas subyacentes y cómo solucionarlo. Esto es algo que tienes que comenzar hoy, bueeeno… quizás no hoy, hoy, mañana está bien.


Aquí la explicación básica de cómo se hace una desintoxicación de dopamina y mi experiencia:


La desintoxicación consiste en dejar de consumir cualquier cosa que nos genere placer inmediato durante un periodo de 3 a 7 días, esto con el fin de cederle el control nuevamente a la corteza prefrontal y que el cerebro pueda ser más productivo. Decidí dejar de consumir azúcar, redes sociales, sexo y música.


Día 1

Fui a mi consulta nutricional, tuve que esperar en la clínica casi dos horas, no me arranque la cara porque ahí no hacen cirugías reconstructivas, detesto esperar, un día deje mi paciencia en la paquetería de una tienda departamental y olvidé volver por ella, para eso uso TikTok, esa aplicación hace que el tiempo se vuelva líquido y se escurra entre mis aburridas manos. Son las primeras horas del primer día de detox y ya me arrepentí. Tengo la impresión de que me estoy perdiendo de todo.


Días 2 y 3

Los días transcurren con normalidad, pero yo no me siento normal, me está resultando mucho más difícil de lo que esperaba, intento no ser tan inflexible, reviso mensajes de Facebook, TikTok e Instagram, pero no hago plática para evitar que me respondan y tener que volver a entrar a la aplicación, no veo el muro ni los videos que me envían para no engancharme. WhatsApp se ha vuelto mi mejor amigo, publico 3 veces más historias al día y como resultado converso con mucha más gente, no me juzgo, solo observo esta necesidad de estar distraída.


Me siento por horas enteras frente a la computadora intentando trabajar, pero primero un café, revisar mi mail personal o volver a abrir WhatsApp, algo, lo que sea, ¿por qué me cuesta tanto trabajo comenzar con las cosas?, una vez que me pongo a trabajar, soy como un robot y me cuesta mucho trabajo dejar de trabajar, pero sigo aquí con un silencio incómodo en mi mente, cada vez lamento más que mi psicóloga esté de vacaciones este mes. Necesito ayuda, me siento cada vez más frustrada, atrasada y culpable.

Recuerdo que tengo este blog por escribir, así que comienzo con mi investigación. 


Día 4

¿Y si solo necesitas descansar?

Platicando con mi roomie, que es la persona más sensata y prudente que he conocido en los últimos años (gracias Dios), me hizo esta pregunta: ¿y si sencillamente estás cansada? Sé que quieres ser un robot, pero no lo eres, tienes mucho trabajo mental y te ocupas de muchas cosas, tal vez solo necesitas descansar.


Día 5

Dormí 6 horas 40 min, y por la tarde, antes de continuar con mi trabajo, reconozco que tengo sueño, en lugar de pretender trabajar por una hora, decido tomar una siesta, así, sin despertador y sin miedo. Me despierto 20 min después, fresca y feliz, me pude poner a trabajar al instante.


Día 6

Tengo mucho trabajo acumulado y estoy extrañamente tranquila, revisé mis mails y leí los correos importantes, camino a la universidad mientras leía, me di cuenta de que la ansiedad y superficialidad que usualmente acompañan mis lecturas, no está, estoy clara y concentrada, no tuve necesidad de releer nada, no me distraje en ensoñaciones y leí al menos el doble de lo normal. Esto es diferente. 


En clase tampoco me distraje, tome notas de lo que necesitaba, hice las preguntas que no me quedaron claras y seguí perfectamente el ritmo, siempre tengo la maña de que si algo no me queda claro, ya me las arreglaré para aprenderlo en unos días, esta vez no, por alguna razón me di cuenta de que esta era la única oportunidad que tenía para aprender eso bien con ayuda de alguien profesional, estuve allí con toda mi atención. Al parecer se nota, un par de compañeros me ofrecieron pagarme a cambio de que les dé asesorías.


Regrese a casa, comí y tomé una siesta, al despertar me preparé un café y con mucha tranquilidad seguí trabajando, tengo claro lo que tengo que hacer y cómo voy a hacerlo, retome proyectos que había dejado atrás. En este momento estoy escribiendo esto, y estoy tranquila. Me pasaron una canción que decidí escuchar, apenas comenzó pude sentir el bajo en mis brazos y mi estómago, conforme avanzaba sentía la música en diferentes partes de mi cuerpo, la energía invadió desde mis huesos hasta mi piel y note como mi respiración se agitaba, fue extremadamente estimulante, casi insoportable, solo pensé que en un día normal le doy a mi cerebro unas 6 horas de esto. Entre a FB y vi que está lleno de publicaciones, discusiones completamente carentes de sentido, la misma discusión una y otra vez, sentí un rechazo enorme inmediatamente, tengo la impresión de que no me estoy perdiendo de nada, mi desintoxicación termina mañana, continuaré unos días más…


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